El Principado podrá declarar «zonas saturadas» para limitar el desarrollo turístico
María ALONSO
07/05/2006
El Gobierno quiere erradicar los campings en una franja de 500 metros del litoral
Las nuevas directrices regionales de Ordenación del Territorio consideran la posibilidad de poner en marcha una nueva figura para el crecimiento turístico de la región y poner límites en los casos de que exista sobresaturación. El Gobierno plantea la creación de una nueva categoría dentro de la ordenación del territorio, la de zona turística saturada. La decisión de que un municipio o una comarca se catalogue como tal la tendrá que tomar, mediante un decreto, el Consejo de Gobierno del Principado. El Ejecutivo considera que, además de ser necesario fijar áreas o comarcas de dinamización en las que se potenciaría el turismo, también se deberían poner límites al crecimiento turístico de otras zonas debido a su saturación.
Las directrices inciden en la importancia del sector turístico, ya que se considera que en los próximos años «su peso en la economía regional se incrementará de forma progresiva». El Principado aboga por impedir la construcción de campings en los primeros 500 metros de franja litoral y por regular el crecimiento turístico.
El 80% en 14 años
El sector turístico ha aumentado de forma imparable en los últimos años. La oferta total de alojamientos ha experimentado un incremento del 80 por ciento en catorce años. Entre 1990 y 2004 Asturias pasó de 36.675 a 65.984 plazas. Y no sólo hay más plazas turísticas, sino que son de mayor calidad. El número de plazas en hoteles de cinco y cuatro estrellas creció, en ese mismo período, en un 135 por ciento, de 1.564 a 3.677, mientras que otro tipo de oferta turística, como las plazas de campings, solamente creció un 30 por ciento en los mismos años y pasó de 22.729 a 27.950.
Gijón y Oviedo concentran la mayor oferta de plazas hoteleras y alojamiento, sin considerar los campings, en términos absolutos, pero su índice de plazas por número de habitantes se sitúa lógicamente muy distante de los concejos especialmente turísticos.
Si para calibrar el grado de especialización turística de un concejo comparamos el número de plazas de alojamiento, salvo campings, por cada 100 habitantes el oriente de Asturias, Somiedo y algunos concejos de los Oscos serían los municipios más turísticos de Asturias.
Siguiendo este criterio para determinar la especialización, el primero en la lista estaría Cabrales con 57,18 plazas por cada 100 habitantes; Cangas de Onís, con 46,41 plazas; Onís, con 43,35; Somiedo, con 37,66; Llanes, con 37,44; Ribadedeva, con 35,45; Taramundi, con 33,10; Peñamellera Alta, con 32,68, Santa Eulalia de Oscos, con 32,09, y Ponga, con 25,68 plazas por cada 100 habitantes, cierran la lista de concejos más turísticos.
Una especialización que hace que el Gobierno regional considere el turismo como un «sector estratégico de la economía» dentro de unos «explícitos y reiterados principios de la protección del medio ambiente, de los recursos naturales y del patrimonio cultural».
Por ello, respecto a la implantación de nuevos establecimientos turísticos, las directrices regionales de Ordenación del Territorio plantean una serie de limitaciones muy similares a las que se aplican al crecimiento urbanístico general de los pueblos de Asturias. Así, se estipula que en «los asentamientos tradicionales de población se potenciarán para usos turísticos tanto la rehabilitación del patrimonio edificado como la edificación en su interior tratando de evitar, por tanto, la edificación dispersa de nueva planta para estos usos».
En todo caso, las nuevas directrices anteponen a cualquier crecimiento la protección del medio ambiente. «La planificación del desarrollo regional considerará de modo prioritario la protección del medio ambiente, potenciando la instalación en el Principado de actividades no contaminantes o degradadoras de su paisaje y su biodiversidad», señala el texto de la ordenanza.
Además, el documento asegura que el Gobierno regional «velará por la rigurosa aplicación de la legislación y normativa vigente en materia de protección ambiental desde la contaminación atmosférica a los vertidos a los ríos o al mar, la restauración del medio natural afectado por obras o la protección de los recursos renovables y los espacios naturales».
Fuente: La Nueva España