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El Principado crea una brigada de investigación para aclarar el incendio de Busindre (Valdés)

E. PELÁEZ

26/05/2006

El Gobierno regional valorará la posibilidad de conceder ayudas, tal y como reclama el Alcalde, que hoy se reúne con Servanda García

El Principado ha constituido «una brigada de investigación» para determinar las posibles causas y daños producidos por el incendio que se declaró el pasado domingo en Busindre (Valdés), según aseguró ayer la consejera portavoz del Ejecutivo regional, Ana Rosa Migoya.

Una vez que dicha brigada -en los estudios que se realicen participarán las consejerías de Medio Ambiente, de Seguridad Pública y de Medio Rural- obtenga sus conclusiones, la Administración autonómica valorará la posibilidad de conceder ayudas «de acuerdo, siempre, con el Ayuntamiento de Valdés».

Desde el Consistorio se reclamó 24 horas antes al Principado medidas de compensación o repoblación para la superficie afectada. Unas peticiones que serán analizadas hoy en la reunión que mantendrá la consejera de Medio Rural, Servanda García, y el director de Seguridad Pública, Ramón Argüelles, con el regidor valdesano, Juan Fernández Pereiro, y el presidente de la parroquia rural de Barcia, César García. Fuentes de la Consejería aseguraron que trasladarán los primeros datos oficiales sobre el incendio y estudiarán la situación.

Migoya se refirió al hecho de que las cifras que maneja el Principado y los maderistas sobre la superficie afectada no coincidan: «Lamentamos que se hayan quemado muchas hectáreas, pero conviene clarificar que los datos y el territorio quemado, medido con GPS, es de 1.616 hectáreas». El Gobierno regional ajustó a la baja las 2.000 hectáreas estimadas en un principio, frente al cálculo de Asmadera (Asociación de Empresarios de la Madera de Asturias) que apuntaba a 5.000 hectáreas ante las 7.000 iniciales.

La consejera portavoz del Gobierno regional destacó que «la práctica totalidad» de la superficie afectada es monte privado que se encontraba en estado de «abandono» y «con muchísimo matorral, que es un elemento de propagación del fuego muy difícil de controlar». Añadió que sólo hay «dos partes bastantes pequeñas de monte público» que, precisó la Consejera, son las de El Forcón y Pedreros. Migoya señaló que el Principado, «desde el primer momento, actuó con todos los dispositivos a nuestro alcance», aunque las «condiciones metereológicas» influyeron en la actuación que se llevó a cabo.

En cuanto a las causas, se mantiene abierta la investigación. Vecinos de Busindre apuntaban a que el viento había originado el choque de los cables del tendido eléctrico, provocando una chispa mientras el alcalde de Valdés hablaba de «incertidumbre» y que se investigaría si el fuego se originó por una chispa, «por un descuido o por algo intencionado». Desde Selviastur, su presidente José Álvarez Blanco habló de «daños cuantiosos» y pidió a la Administración que haga un esfuerzo para establecer una línea de subvenciones, ya que la mayor parte de la superficie arrasada es de montes privados. Resaltó que el Gobierno regional no tiene competencias para lograr que los montes de particulares estén limpios aunque sí tiene que obligar, dijo Álvarez, a las compañías eléctricas a limpiar la zona de servidumbre. Aboga por incrementar el personal de las cuadrillas de las empresas contratadas para la extinción, con brigadas de ocho trabajadores. El presidente del PP de Valdés, Gonzalo García Parrondo, por su parte, pide un Pleno extraordinario. Reclama que se amplíen las vías para sacar la madera y subvenciones para repoblar y denuncia que el Ayuntamiento perdió más de la mitad de una subvención concedida por el Principado para desbroces en montes.

«Antes rodeados de verde, ahora de luto»

Vecinos de Busindre repasan la larga noche del domingo, con las llamas cerca del núcleo valdesano

«Antes rodeados de verde, ahora de negro, de luto». Así describía una de las vecinas de la braña de Busindre, el panorama tras el incendio que se declaraba en la zona el pasado domingo. Ese verde, el de los árboles que rodean el núcleo, había llamado la atención de Beatrice Small cuatro años atrás en su viaje desde Nueva Zelanda en busca de Busindre, atraída por la música del gaitero José Ángel Hevia y su conocida canción «Busindre reel».

El fuego comenzaba pasadas las dos de la tarde y avanzó en dirección al núcleo, pasando la carretera de acceso a Busindre. Después, según relatan los vecinos, un cambio de viento retornó a las llamas hacia el río y por la parte baja de la localidad. Allí tiene su casa Francisco Feito García, que a las once de la noche intentaba con una manguera humedecer la zona próxima a la vivienda. «El viento desplazaba las chispas», aseguraba. En otra vivienda, de las tres que están habitadas, también estaban pendientes de las chispas que saltaban y del humo que llegaba. «Nos pasamos toda la noche sin dormir, de la casa a la cuadra y de la cuadra al exterior», dice una vecina. «Fue una catástrofe, pero no quemó ninguna casa habitada y no le pasó nada a ninguna persona, que es lo importante», indicó, añadiendo que pudo haber sido peor, si el incendio se produce a finales del verano.

Francisco Feito hace hincapié en las condiciones metereológicas, con el fuerte viento que azotaba la zona. «Hace veinte años hubo un incendio por aquí cerca y lo apagamos los vecinos. Ahora si no hubiese sido por el viento igual no salía de donde se prendió», comentó. El acceso a Busindre desde Leiriella, como la carretera desde la que se llega la AS-219 Luarca-Pola de Allande, resultó afectado y el camión de la leche no pudo acudir a casa de Francisco Feito el lunes a primera hora de la mañana como hace cada dos días. Tuvo que esperar a la una de la tarde para realizar la recogida.

Los vecinos miran hacia la zona quemada y resaltan el trabajo que realizaron los Bomberos durante esas jornadas. «Este olor a humo no es nada, ya no lo percibimos», afirmó uno de los habitantes que confía en que se repueble la superficie. Las llamas llegaron a unos metros del cementerio de Leiriella y cerca de la capilla de Folgueirón. Y cruzaron la carretera AS-219 en varios puntos como en La Figal, a unos cuatro kilómetros de Luarca.

Fuente: La Nueva España

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