El campesino, en peligro de extinción
María José IGLESIAS
14/04/2006

Varios expertos reunidos en Somiedo reivindican el protagonismo de los ganaderos y agricultores en el medio rural.
Pola de Somiedo se convirtió la pasada semana en sede de unas Jornadas sobre cultura campesina y biodiversidad, en las que quedó claro el papel protagonista que debe tener el agricultor y ganadero en la gestión y conservación de su medio natural. Las jornadas, que fueron clausuradas por la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, hicieron hincapié en la necesidad de facilitar la vida a los campesinos, quienes son, a su juicio, la auténtica "especie" en extinción en el medio rural. En las sesiones quedó de relieve la necesidad de subvencionar a los habitantes del medio rural que trabajan de forma activa para su conservación y desarrollo sostenible. Al menos durante las jornadas, el campesino fue el protagonista indiscutible del medio rural.
El I Encuentro sobre cultura campesina y biodiversidad, celebrado la pasada semana en Pola de Somiedo, clausurado por la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, se saldó con una idea clara: el campesino, genuina "especie" en peligro de extinción, debe recobrar el auténtico protagonismo en su medio.
Las principales conclusiones del encuentro son las siguientes:
Los ponentes hicieron un llamamiento especial a las instituciones públicas para que no segreguen, ni enfrenten, las políticas de conservación de la naturaleza con las de desarrollo rural. Los movimientos conservacionistas y ecologistas deben reorientar sus prioridades hacia la conservación del campesino integrado en la gestión del medio.
Si la naturaleza y la biodiversidad están en peligro en el medio rural, se debe a la expansión de la sociedad urbana posindustrial, la intensificación de los usos agrarios en determinados territorios y la carencia de una gestión cultural del medio basada en la rehabilitación de tecnologías preindustriales.
Lo que está en peligro de extinción no son tanto las especies, paisajes o ecosistemas sino el campesino, el gestor tradicional del medio de cuya acción depende todo lo demás. Muchos de los comportamientos actuales de los campesinos en el manejo de los recursos naturales, amculación al uso tradicional, esconden también comportamientos especulativos que no pueden ser considerados como beneficiosos para conservar la biodiversidad.
Unificar las políticas de desarrollo rural, un objetivo fundamental.
Los expertos reclaman medidas especiales de protección del suelo rústico.
"Las políticas de desarrollo rural y de conservación de los recursos naturales y de medio ambiente rural deben unificarse y caminar en una misma dirección. De otro modo, no habrá solución ni para la recuperación de la cultura rural ni para la biodiversidad que se quiere conservar". Bajo esa idea se engloba la conclusión final de las Jornadas sobre cultura campesina y biodiversidad, en las que participaron ciento treinta expertos de toda España.
Los especialistas, entre ellos el asturiano Jaime Izquierdo y Odile Rodríguez de la Fuente, hija del desaparecido divulgador naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, acordaron que en el diseño de las políticas rurales del territorio y su aplicación local no vale todo. Defendieron una perspectiva basada en planes integrales que aspiren a convertirse en polos de desarrollo sostenible o ecodesarrollo.
Para ajustar el coste del trabajo campesino con su valor, la sociedad debe retribuir a las explotaciones agrarias que se integren en la gestión del territorio con un código cultural reconocido, que produzcan alimentos de calidad diferenciada, manejen la silvicultura en los límites de la sostenibilidad y eviten riesgos ambientales y produzcan bienes y servicios de interés público, como el paisaje, la biodiversidad y la seguridad ambiental.
En las sesiones de las jornadas quedó de relieve que la recuperación del buen hacer de la cultura rural no tarea sencilla, pero es esto no puede servir de coartada para no hacer nada o negar el valor y el reconocimiento a lo que el campesino ha hecho históricamente como gestor del medio.
El suelo rústico, a juicio de los ponentes, necesita medidas de protección especiales supeditadas a la ordenación del territorio. Se considera necesaria la existencia de un mercado de suelo para usos agrarios y la preservación del acoso al que es sometido por la expansión desmedida del mercado inmobiliario. El suelo, especialmente el de cultivo, es un recurso no renovable y debería tener la consideración de recurso estratégico. Las culturas campesinas no sólo proveen de alimentos y materiales para el mundo urbano, sino que proveen al país de recursos naturales y de servicios para el bienestar de la sociedad.
La ministra de Agricultura, una turista más por los paisajes somedanos
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, aprovechó la clausura de las Jornadas sobre cultura campesina y biodiversidad para pasar el fin de semana en Somiedo y disfrutar del parque natural.
Elena Espinosa, orensana de nacimiento, llegó a Pola de Somiedo por carretera desde el aeropuerto de Asturias: una oportunidad para tornar contacto con el occidente asturiano. En el concejo tuvo como guía al alcalde del municipio, Belarmino Fernández Fervienza.
En relación con las jornadas, la Ministra subrayó el interés con que se ha seguido desde el Ministerio lo relacionado con la biodiversidad, la conservación de los recursos naturales, la rehabilitación de la cultura local y el compromiso de la sociedad local y el desarrollo rural.
Espinosa señaló que Sorniedo es hoy en día un referente importante en la gestión del territorio de una comunidad ganadera de montaña que ha sabido incorporarse a la modernidad sin renunciar a su esencia cultural, a sus tradiciones y a su paisaje, y de unos responsables institucionales que han sabido concertar con la sociedad rural la apuesta por un futuro común.
Fuente: La Nueva España