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Los maderistas cifran en 2 millones de euros las pérdidas por el incendio de Busindre

E. PELÁEZ

25/05/2006

Barcia impulsa la creación de una plataforma de afectados para reclamar ayudas y el Ayuntamiento de Valdés exige una actuación urgente

La parroquia rural de Barcia (entre las afectados por el incendio de Busindre) impulsa la creación de una plataforma de afectados para reclamar ayudas a la Administración regional. Empresas madereras y el Ayuntamiento de Valdés también reclaman una intervención urgente ante los daños causados en el concejo de Valdés por el fuego que se originó el pasado domingo en la braña de Busindre. El incendio ha causado el mayor desastre forestal de Asturias, según los maderistas, afectando a una superficie de unas 2.000 hectáreas según el 112, y a unas 5.000, según los cálculos de Asmadera.

Unas 60.000 toneladas de madera quemadas y unas pérdidas económicas que se valoran en 2 millones de euros. Éstos son los datos que maneja la Asociación de Empresarios de la Madera en Asturias (Asmadera), cuyo presidente es el valdesano Luis Enrique García, sobre el incendio declarado el pasado domingo en la zona de Busindre, en el concejo de Valdés. Desde el colectivo se calcula que se han quemado unas 4.000 toneladas de «Pino pinaster», un 20 por ciento de los árboles de esta especie existente en la región.

La superficie quemada ronda, según el 112 Asturias, las 2.000 hectáreas, mientras que desde Asmadera se ha ajustado el cálculo, que en principio era de 7.000, a 5.000 hectáreas. Luis Enrique García afirma que esta cifra es resultado tanto de los datos obtenidos de participantes en la operación de extinción como de profesionales del sector que trabajan habitualmente en la zona, algunos con más de cincuenta años de experiencia, «coincidiendo prácticamente todas las fuentes en ese entorno», comentó.

Apunta que la polémica es «un tanto estéril porque se habla ya seguro de miles de hectáreas y de un desastre medioambiental, económico y social para el concejo valdesano, que tardará décadas en recuperarse», indicó el presidente de Asmadera. Mientras, desde el 112 Asturias afirman que 2.000 hectáreas es la cifra oficial y que no entrarán en polémicas.

García, que solicitó la declaración de «zona catastrófica» para Busindre y alrededores, reclama «una sensibilidad especial con esta zona». Pide la creación de un dispositivo público para informar y asesorar a los afectados y para organizar la intervención en la zona afectada de forma urgente para evitar daños y pérdidas mayores, dada la llegada inminente del verano, y asegura que las asociaciones sectoriales se ponen a disposición de las administraciones públicas. Los maderistas solicitan que se intensifiquen las actuaciones en la zona arrasada por el incendio.

También el Ayuntamiento de Valdés respalda estas peticiones. El alcalde, Juan Fernández Pereiro, reclama al Principado medidas de compensación o repoblación para la superficie afectada. Aseguró que «a las actuaciones anuales de limpieza de pistas y desbroces se debe unir un programa extraordinario en el municipio de Valdés, así como que el plan forestal de la comarca contemple actuaciones ante este incendio», que el regidor calificó de «auténtica catástrofe».

El Consistorio investiga las causas y valora los daños. Y la parroquia rural de Barcia y Leiján, que preside César García (PP), ha impulsado la creación de una plataforma de afectados para reclamar a la Consejería de Medio Rural una actuación, que pasaría por la limpieza y repoblación. García ya se ha reunido con varios vecinos de núcleos próximos, todos ellos de la parroquia.

El incendio quemó, además de montes privados, unas setenta hectáreas de la parroquia rural de Barcia. «Hay mucho dinero para el plan forestal; reuniremos firmas para que Medio Rural nos atienda», aseguró César García.

Asmadera destaca que «se han valorado las causas de la dimensión del incendio como un conjunto de aspectos que confluyeron desgraciadamente con condiciones meteorológicas muy adversas y que van desde un origen fortuito junto con la posible colaboración de algún pirómano desalmado, pasando por el lamentable estado de abandono de los montes afectados (falta de prevención), la mayoría de propietarios privados, y hasta una posible falta de conocimiento concreto por los responsables de extinción de las condiciones de ese entorno en cuanto al riesgo real existente, es decir, infravaloración de consecuencias». El presidente del colectivo resalta que la extinción cuesta a los asturianos aproximadamente 10 millones de euros al año. Afirma: «Tenemos los mejores medios de la historia y hemos sufrido uno de los mayores desastres de la historia. Creo que merece una reflexión de todos». Luis Enrique García quiere aclarar que en ningún momento ha pedido la dimisión de nadie y que se ha limitado a solicitar «en términos generales responsabilidades políticas por el siniestro» para que se conozca lo que ha sucedido y que se pongan los medios para que esto no vuelva a suceder en el futuro.

Pide una reflexión en conjunto, administración y sector, sobre las políticas de prevención y extinción, contemplando incluso una normativa legal «que obligue al propietario forestal a mantener sus montes en condiciones dignas y que no supongan un peligro constante ante la aparición del fuego». Es indudable, continúa, «que la falta de limpieza de gran parte de los montes privados ha sido determinante en la envergadura del incendio».

También ha resultado dañada la traída de agua de Carlangas, que surte a Setienes y Moanes. El Ayuntamiento de Valdés ha desaconsejado el consumo de esta agua. Por otra parte, la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies afirma que las políticas de prevención «fallan estrepitosamente». El colectivo afirma que no es momento para tomar decisiones en caliente y alude a una «política totalmente errónea llevada a cabo por el Gobierno de Asturias».

Bomberos de Asturias reduce a 1.600 hectáreas la superficie afectada por el fuego

Menos incluso de lo que en principio habían estimado. El fuego que ha arrasado la zona de Busindre ha quemado un total de 1.610 hectáreas y ha afectado a un perímetro total de 1.776 hectáreas. Éstas son las cifras oficiales del incendio dadas ayer por el gerente de Bomberos de Asturias, Manuel López, que rechazó las «estimaciones alarmistas que se han hecho desde ciertos ámbitos. Incluso han sido menos de las 2.000 hectáreas que se habían calculado al principio».

López aseguró además que existe una perfecta coordinación entre la Consejería de Medio Rural y Pesca, dedicada a la prevención de incendios, y la Consejería de Justicia, que tiene la responsabilidad de la extinción.

Lo que pasó en la braña de Busindre todavía es un misterio, aunque no se descarta ninguna opción, desde un fuego intencionado a un despiste que provocara finalmente el desastre.

En todo caso, la Brigada de Investigación de Incendios está realizando un informe que cuando esté terminado se pasará al fiscal de Medio Ambiente, Joaquín de la Riva.

El gerente de Bomberos de Asturias aseguró ayer que los medios utilizados fueron los necesarios y que la jornada estuvo marcada por la meteorología, que impidió que los medios aéreos pudieran actuar en la zona.

En este sentido, López señaló que en las tareas de extinción, y debido a las características del fuego, se primó la seguridad de los trabajadores que estaban participando en la extinción, así como la protección de las viviendas.

El gerente de Bomberos de Asturias recordó que el monte es privado y que sus dueños son los primeros responsables de la prevención del incendio forestal.

Fuente: La Nueva España

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