Asturias, la región española con el primer kilómetro de costa mejor conservado
María ALONSO
04/06/2006

Sólo el 10 por ciento de la rasa marítima de la región está urbanizado, según Medio Ambiente, frente a casi el 20 por ciento de Cantabria
Asturias es la comunidad autónoma española con la costa menos urbanizada. Así figura en un estudio realizado por el Ministerio de Medio Ambiente -«Perfil ambiental 2005»- en el que se recoge que el Principado, junto con Lugo y Santa Cruz de Tenerife, son las zonas costeras de España con menor porcentaje de viviendas construidas en el litoral, ya que el tanto por ciento urbanizado en el primer kilómetro de costa ronda, en los tres casos, el diez por ciento. Frente a la situación de Asturias, con una rasa prácticamente virgen en muchos de sus tramos, destaca el estado de la vecina Cantabria (casi el 20 por ciento), y el de Málaga y Alicante, con más del cincuenta por ciento del primer kilómetro de la costa construido. El informe, que analiza la situación de la rasa desde 1990 a 2000, destaca la alta ocupación del litoral en varias comunidades frente a la preservación existente en Asturias. Según el informe de Medio Ambiente, la tendencia hacia la litoralización ha ido aumentando en los últimos años. «España se va configurando cada vez más como un país urbano, con fuertes desequilibrios territoriales. El 79 por ciento de la población y el 78 por ciento de las viviendas principales se concentran ya en el 12 por ciento de los municipios», destaca el citado documento.
De la misma manera, en el litoral la superficie urbanizada en el primer kilómetro de costa ha aumentado de manera considerable en los últimos años y, en algunas provincias, el litoral urbanizado supera el 50 por ciento de la longitud de la costa. Según el documento elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente, el incremento en la superficie urbanizada tiene, además, unas implicaciones directas cuando se produce en el litoral, ya que afecta a los ecosistemas marinos.
A pesar del incremento registrado en el resto del país, Asturias ha conseguido proteger su litoral, hasta ahora poco urbanizado, aunque el futuro del mismo dependerá de los muchos proyectos de expansión urbanística que se han planteado a lo largo de toda la rasa. Frente al desarrollo urbanístico de Cantabria, en Asturias existió otra normativa, ahora reforzada con el Plan de Ordenación del Litoral Asturiano (POLA) y otra forma de vida que ha dibujado una costa históricamente diferente y menos poblada que ahora está cambiando al ritmo de nuevos proyectos urbanísticos.
Y aunque la situación es buena, el POLA prevé una inversión de 82,5 millones en ocho años. La partida más cuantiosa del presupuesto se refiere a las actuaciones en las áreas degradadas, los denominados como «puntos negros» de la costa asturiana. El Gobierno regional pretende actuar sobre 981.500 metros cuadrados a lo largo de toda la costa y la intención del Principado es desde expropiar las edificaciones que más impactan a actuaciones globales para «camuflar» aquellas construcciones que produzcan un mayor impacto.
Un tesoro en disputa
Expertos e intermediarios inmobiliarios proliferan en la costa asturiana en busca de suelos para urbanizar
Hombre de mediana edad, bien relacionado y con contactos en el mundo de la política y los negocios. Éste puede ser el perfil tipo del intermediario urbanístico. Una figura muy conocida en los ayuntamientos asturianos y que se ha hecho famosa gracias a Regino González Canteli, autor de las grabaciones con las que el PSOE involucra al senador del PP Javier Sopeña en la compraventa de terrenos. Canteli, de tratante de ganado a gestor inmobiliario, es un ejemplo de una figura que en los últimos años se ha ido extendiendo con la «fiebre del ladrillo». Son personas generalmente bien relacionadas en determinados ámbitos políticos que tienen, además, contactos con los constructores.
Los que saben de ese mundo aseguran que hay dos bloques bien diferenciados. Dos equipos que luchan por el mismo campo: los locales y los extranjeros. En el primer equipo estarían los intermediarios asturianos que llevan operando desde hace mucho tiempo, pero que están viendo como aparecen jugadores de otras comunidades, intermediarios catalanes, vascos y castellano-leoneses que intentan meterles goles en campo propio, lo que provoca continuas guerras entre ellos. El principal campo de batalla en el que se está jugando ahora es la costa asturiana. Una rasa que, aunque protegida por el plan del litoral del Principado, se está vendiendo por trozos para viviendas unifamiliares, adosados y complejos residenciales con campos de golf incluidos. En estas operaciones los intermediarios son fundamentales. En los ayuntamientos más turísticos de la costa no hay semana sin visitas de éstos en busca de suelo, según confirman diversas fuentes. Buscan fichas urbanísticas y rastrean el suelo urbanizable. Se desplazan al terreno e intentan juntar a los propietarios en reuniones en las que ofrecen una opción de compra.
En este punto hay dos tipos de intermediarios: el que cuando hace la opción de compra no desembolsa dinero que avale la operación y simplemente se compromete durante un determinado tiempo a buscar un constructor interesado en la operación, y el que aparentemente tiene más credibilidad y que, junto con la opción de compra, deja un tanto por ciento del total de la operación. En todo caso, se quedará con buena parte del pastel. Un ejemplo de reciente operación en un municipio costero. Cien mil metros cuadrados de terreno en pueblo de la rasa turístico. El intermediario ofrece 80 euros por metro cuadrado a los propietarios. A esto habrá que añadir tres euros más por metro cuadrado, que cargará a la cuenta del constructor. Es decir, que en la operación el intermediario se ha llevado 300.000 euros. Todo por negociar.
Las cifras que se mueven son millonarias, pero no sólo afectan a suelo urbanizable. En los últimos años cada vez más intermediarios se descuelgan por los ayuntamientos en busca de suelo rústico. Suelo en el que supuestamente no se puede edificar, pero que confían en que su situación pueda cambiar con una modificación de uso aprobada por la Comisión de Urbanismo del Principado. En esos casos las ganancias se quintuplican. Los terrenos se pueden pagar a 18 euros el metro cuadrado y venderse a cerca de 90.
El aumento de la presencia de intermediarios en Asturias está relacionado con la «fiebre del ladrillo» que se vive en la costa. Los planes generales de Ordenación Urbana (PGOU) de los cinco concejos de la franja costera oriental tienen previsto construir más viviendas que habitantes tienen actualmente. Ribadedeva, Llanes, Ribadesella, Caravia y Colunga prevén más de 30.000 edificaciones y tienen cerca de 26.000 vecinos. En el Occidente la situación se repite y la fiebre de la construcción está llegando a los municipios de la comarca occidental, que están reformando sus planes de ordenación para intentar modificarlos a la nueva realidad que se les avecina. Los intermediarios están pendientes de los cambios de uso de los terrenos para intentar conseguir los «chollos de última hora». En los municipios de la rasa costera del Occidente se prevé la construcción, en los próximos años, de más de 60.000 viviendas.
El «tsunami» de hormigón que se avalanza sobre la costa asturiana está marcado por la llegada de la Autovía del Cantábrico. Cada tramo de nueva apertura genera una oleada constructiva en sus márgenes. El ritmo de crecimiento que está viviendo Asturias ya se ha producido en Cantabria, un espejo al que mira el Principado para intentar determinar el reflejo que la autovía dejará en la región. El 79 por ciento del total de la población cántabra vive en su costa y casi cuatro quintas partes de la población de la costa cántabra está a menos de un kilómetro y medio de la autovía.
Según estudios de la Universidad de Cantabria, para el plan de ordenación del litoral de la región vecina la autovía constituye un elemento de primera importancia en la organización territorial del área costera. La autovía en la región vecina avanzó de Oriente a Occidente de la misma forma que en Asturias. El patrón se repite. El oriente cántabro, al igual que lo está viviendo ahora mismo el oriente asturiano, fue el primero en recibir el incremento de la construcción, fundamentalmente de segundas residencias. La franja de kilómetro y medio cercana a la autovía es la preferida por los intermediarios que rastrean toda la costa asturiana en busca de las bolsas de suelo que todavía pueden desarrollarse.
Fuente: La Nueva España