COLUMNA ABIERTA SOBRE EL POLIGONO DE LOS ASERRADEROS DE VALDES
Alejandro García Álvarez
20/02/2005
Aún recuerdo el ruido de la sierra cortando los troncos al cruzar al lado del aserradero de Querúas, situado al lado del Campo de Pascua, en muchos momentos de la infancia, que asocio a la vuelta a casa después de un día de escuela en compañía de mis amigos.
La crisis económica de los años ochenta cerró algunas de estas pequeñas empresas madereras, permitiendo sobrevivir a otras que han venido constituyendo el único elemento de dinamización económica en las áreas rurales del occidente de Asturias, zona ampliamente significada por sus recursos forestales.
La utilización de estos recursos en forma de talas había servido, de manera tradicional, para el equilibrio de las rentas familiares, al ser destinadas a la mejora de las casas, adquisición de bienes y al pago de deudas, logrando servir de elemento económico de apoyo importante en momentos difíciles a aquellos poseedores de algún monte con árboles.
A salvo del fuego, enemigo histórico del monte, y de las plagas, que afectan a cada especie arbórea, el crecimiento de un monte es básicamente cuestión de buen clima, algún cuidado y, sobre todo, tiempo, puesto que una vez llegada la época de la corta todo dependerá de una buena negociación con el comprador de madera, a fin de obtener el mejor precio posible.
Ahora, el debate no se centra en los vaivenes del precio por metro cúbico y tipo de madera, ni siquiera en la idoneidad del momento para cortar. La cuestión estriba, en la actualidad, en localizar un polígono industrial que agrupe la totalidad de los aserraderos en un solo punto, en un ejercicio de concentración empresarial digno del período tecnocrático.
El emplazamiento del polígono no puede ser objeto de menos polémicas. Si inicialmente se barajaba la posibilidad de las inmediaciones de Tablizo, justo en la parte oriental del concejo, ahora parece trasladarse a un espacio entre las localidades de Querúas y San Cristóbal, al lado de la futura autovía, aunque quizá no sea esta la última propuesta.
En consecuencia del título de este artículo, propongo al lector que exponga su reflexión acerca de lo adecuado de concentrar todos los aserraderos en un solo punto o dejarlos en su sitio actual y la exposición de un lugar adecuado para el mismo, según sus convicciones personales, dentro del propio concejo de Valdés. Las esperamos.