Producción láctea
VÍCTOR MANTECA
05/02/2005

El sistema de cuotas de producción lechera, que será aplicable hasta el año 2008, es un modo de autolimitación productiva diseñado para suprimir excedentes y reequilibrar el mercado europeo de la leche y productos lácteos. La cuantía máxima de la producción global comunitaria que se reparte entre Estados miembros se determinó a partir de un año base de cuotas nacionales, con dos partes: una la cantidad entregada a las industrias, y otra la venta directa que se distribuye entre ganaderos e industrias. El mecanismo consiste en la asignación de una cuota a cada productor, que paga una sobretasa del precio indicativo si rebasa la producción asignada. Además existe un fondo de cuotas, llamado reserva nacional, que permite asignar cantidades adicionales, procedentes de las cuotas liberadas por reestructuración y abandono.
En España la cuota láctea comenzó su aplicación en 1993 con un acusado desfase entre producción real y cuota asignada; el sector lácteo español, muy atomizado, carecía de una estructura adecuada de producción, lo cual ha ido mejorando gracias a medidas estructurales y al incremento de la cantidad de referencia asignada a España en 1999; después se aprobó un real decreto, que lleva casi dos años en vigor, que regula, con carácter básico, el sistema de gestión de la cuota láctea española, disponiendo asignaciones por explotación y retirada de cuotas cuando, en un período de dos años, tengan bajo nivel de utilización. Además se creó una base de datos de ámbito nacional, se estableció el abandono indemnizado de la producción y se integraron en la reserva las cuotas sin asignación individual que pueden asignarse a través del fondo nacional. También se reguló el movimiento, trasvase y cesión temporal de cuotas y, además, el sistema de infracciones y sanciones mediante una ley de medidas fiscales y de orden social que incluyó, como graves, la no presentación de documentos, las declaraciones inexactas por parte del productor y la transferencia o abandono indemnizado sin haber comercializado leche en el período inmediatamente anterior.
La regulación ha intentado el tratamiento homogéneo y la coordinación, recogiendo una ampliación de categorías de productores que pueden adquirir cuota; sin embargo, fue recurrido por alguna comunidad, que consideró que el sistema llevaba a la discriminación. Con todo, el pasado mes de agosto se puso en marcha el programa nacional de abandono de la producción para el período 2004-2005, que establece la cantidad máxima de cuota global a indemnizar en veinticinco millones de euros, y dispone unas indemnizaciones al productor por un importe de entre cuarenta y sesenta céntimos de euro por kilo, en función de la cuantía de la cuota individual, con incrementos adicionales según el tamaño de la cuota y la edad del productor. Todas las disposiciones deben ser acompañadas con medidas por cada Gobierno regional, pues no conviene olvidar que la acción concertada con las comunidades autónomas y el sector es la que mejor puede hacer realidad los propósitos expresados en declaraciones europeas y normas básicas de ámbito estatal.
En épocas pasadas tuve ocasión de conocer y verificar diversos sectores que, en Asturias, se iban reduciendo por la imposición de reconversiones y limitaciones o cuotas extractivas y de fabricación en las que se declaraba que muchas explotaciones siderúrgicas, de bienes de equipo, de pesca y minería del carbón no eran rentables y sobraba nuestra producción, y pienso que el sector lechero español ha soportado en los últimos años un enorme recorte, a escala nacional, consistente en la eliminación de muchas explotaciones de pequeña dimensión, propiciada por políticas impuestas por el Gobierno y la Administración, que, con uno y otro color, han seguido la idea de Bruselas de que aquí sobran ganaderos y debe concentrarse la producción, lo cual, con independencia del criterio y su grado de aplicación, en Asturias está claro que supone el remate de una larga cadena de severos recortes y destrucción de tejido productivo que hundió renta y horizontes de gran parte de la población. Por ello es de justicia que esto se tenga en cuenta al repartir el fomento público y la inversión para compensar algo de los sucesivos golpes que ha tenido que sufrir nuestra región.