Volver a Opiniones

La ganadería intensiva no tiene futuro: las vacas necesitan espacio para comer

María José IGLESIAS

12/05/2006

«Es lógico que entre leche de Francia, si el coste de transporte y producción la hace más rentable que la española»

Roberto Moré acaba de relevar a Francisco Rodríguez, presidente de ILAS, al frente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil). Moré, nacido en Gozón y consejero delegado para España de Lactalis Ibérica, una de las divisiones del segundo gigante lácteo europeo, asegura que sin pastos ni tierra la ganadería de leche no tiene ningún futuro en Asturias.

-Lactalis no tiene planta en Asturias, pero recoge leche en la zona occidental que se procesa en la factoría de Villalba (Lugo). ¿No le da la impresión de que cada vez se ven menos vacas pastando?

-Hay menos vacas en los prados, eso está claro. Yo he conocido vacas en mi casa toda la vida. Me ha tocado catar y cargar cucho. En Asturias quedan 140.000 vacas lecheras, el veinte por ciento de las que había hace unos años. Cada una produce el cuádruple de lo que ordeñaba mi padre a las suyas. La ganadería era extensiva. Ahora tenemos 200 vacas metidas en un garaje y alimentadas de piensos. La ganadería sin forraje está muerta.

-El ganadero necesita rentabilidad y las fábricas materia prima.

-Habrá que cambiar de fórmula. Badiola, uno de los mejores ganaderos de España, ha entendido bien que es necesario diversificar, vender genética. Su ganadería no basa sus ingresos en la leche. Ha arriesgado y le ha salido bien. Las vacas necesitan espacio para comer y para distribuir los purines. La ganadería intensiva daña al medio ambiente. De hecho, para producir leche ecológica se estipula un máximo de dos reses por hectárea.

-Sustituye en la presidencia de la patronal lechera a Francisco Rodríguez y precisamente trabajó con él en Reny Picot.

-El cargo es rotatorio y me ha tocado a mí de nuevo. Francisco Rodríguez, mi antecesor, es, con mucho, el lechero más inteligente de España. En cuarenta años ha pasado de la nada al infinito. Como industrial lácteo, ha sido el único que ha sabido mirar al horizonte y salir de España. Tiene empresas en Francia, México, Estados Unidos y China; nadie en nuestro sector ha logrado eso. No se lo cree en absoluto, precisamente porque es muy inteligente. Empezó en Anleo, haciendo queso camembert, con otro socio, en los años sesenta. Yo he trabajado en ILAS y puedo decir que ha sido un superpionero. Además, es un gran intelectual y melómano, habla francés correctamente y chapurrea inglés porque se preocupó de estudiarlo cuando ya había cumplido los cincuenta.

-Y todo eso lo dice un «lechero» de la competencia.

-Es que es así. Ahora bien, a la hora de ir a captar a un ganadero no hay amistad.

-Usted es la cabeza visible en España del segundo grupo lácteo europeo. Tampoco le ha ido mal.

-Lactalis está en 140 países y factura 8.000 millones de euros al año. Es un auténtico gigante lácteo, pero mantiene su carácter familiar. De hecho, sigue en manos de la familia Besnier, que fundó la compañía en 1933, en Laval, Mayenne, entre Bretaña y Normandía.

-Cuando habla de Francia se refiere a una realidad que conoce al dedillo. ¿La leche se paga más barata en España?

-Es un momento muy complicado para toda Europa. El precio bajo no es un problema exclusivo de España. Existen acuerdos mundiales que provocan que Europa tenga que abrir las fronteras para importar o dejar pasar productos lácteos hechos en Brasil o Australia. Eso hace que el precio de la leche en origen tenga que bajar. Está ocurriendo en toda Europa. El año pasado el precio de la leche en origen, en España, fue el más alto de la historia. Las diferencias en los precios tendrán que fundamentarse en factores logísticos, es decir, lo que cuesta poner un litro producido en Polonia en Alemania o desde Francia en España.

-Los polacos han entrado en Europa con las lecheras bien llenas.

-La leche más barata es la de Polonia. Todo eso acaba generando una cadena que afecta a los precios en Francia y en España. Las fronteras ya no pueden cerrarse; tenemos que adaptarnos a las nuevas condiciones del mercado. La leche siempre ha bajado en primavera, pero este año hay elecciones sindicales y los sindicatos tienen que armar bulla para ser reelegidos; hay una gran batalla mediática. La leche se mueve al ritmo de la economía. Si sale más barato producir en Francia y el coste del transporte compensa traerla aquí, es lógico que las cubas pasen los Pirineos.

-Hay quien opina que esa leche de bajo coste no brilla por su calidad.

-Toda la leche que entra está controlada. Decir lo contrario es dudar del trabajo de las autoridades sanitarias e incluso insultar a los ganaderos de otros estados.

-¿Las cuotas son válidas?

-España tiene el 10 por ciento de ayudas menos a la cuota lechera que el resto de Europa, por la negociación que se hizo en su día. Los franceses reciben cuotas por sembrar maíz, por la agricultura de montaña. Es un activo que se hipoteca y si un día se quitan las cuotas habrá que indemnizar a los ganaderos. El modelo actual de relaciones entre empresas y ganaderos es válido. Lo que murió en 1992 es la cooperativa, porque el colectivismo falleció con la muerte de la Unión Soviética.

Fuente: La Nueva España

Subir al Principio

Volver a Opiniones