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Gripe aviar

VÍCTOR MANTECA

14/01/2006

La gripe aviar se muestra a las puertas de Europa con nuevos casos mortales recientemente aparecidos en Turquía, lo que viene a confirmar los avisos y advertencias de la Organización Mundial de la Salud sobre la posibilidad de pandemia de la influenza aviar, enfermedad altamente patógena entre las aves de corral. La enfermedad, descrita oficialmente casi hace un siglo, es causada por un virus animal que puede recombinarse con otro humano, mutando hacia cepas más agresivas y contagiosas entre personas, pues, aunque se asegura que sólo se transmite por vía respiratoria y no por ingestión, no siempre pueden evitarse las dudas sobre esta cuestión. Hay dos vías mediante las que puede desatarse un brote de gripe aviar entre aves de corral. Una, mediante introducción de un virus y propagación dentro de la misma granja, de modo que durante la circulación entre individuos el virus se adapta a cada uno, mutando sus condiciones, adquiriendo más fuerza y pudiendo ser capaz de causar la muerte de todas las aves de la explotación. La otra vía de aparición de la epidemia es la combinación del genoma entre dos virus de influenza aviar que se encuentren en un mismo animal. Es difícil pronosticar el tiempo en que seguirán circulando las cepas del virus actual por la situación de muchos países con pequeñas explotaciones en condiciones sanitarias deficientes, lo cual hace que el virus también haya podido infectar a seres humanos y animales mamíferos.

Las aves más propensas al contagio son las gallinas y pavos. Hay individuos que, infectados, son capaces de eliminar el virus con rapidez. Sin embargo, para la mayor parte de los animales contagiados se trata de un proceso severo y mortal, con un tiempo de incubación de entre tres y siete días, y un plazo de cuarenta y ocho horas desde la aparición de los primeros síntomas hasta la muerte del animal.

En Europa no se descarta la posibilidad del contagio por aves de migración primaveral, y por ello diversos organismos internacionales han puesto en marcha varios proyectos de vigilancia en zonas de riesgo, como las concentraciones de anátidas que invernaron en países africanos; pero, sobre todo, hay que tener en cuenta que, en condiciones normales, este virus no afecta a los humanos, aunque se hayan producido contagios por causa de inhalación prolongada y directa ante aves o superficies contaminadas con excrementos secos, lo que debe evitarse con adecuada prevención. Entre otras medidas de higiene y seguridad que deben tenerse en cuenta figuran el evitar comer, beber o fumar mientras se manejan aves silvestres o de corral y lavarse siempre las manos al terminar. Además, aunque la permanencia del virus en un cadáver animal puede durar varios días, si se manipula con adecuadas medidas higiénicas de precaución el contagio tendrá la mínima probabilidad, pues sabemos que no se produce por ingestión.

La vacunación contra la gripe humana no sirve de protección contra la influenza aviar, y en caso de aparición de una pandemia hay que confiar en que la producción de una vacuna se lleve a cabo con suficiente rapidez. Sin embargo, se ha estimado que la producción comercial para cubrir el abastecimiento a la población podría tardar hasta seis meses, y por ello resultan esenciales las medidas preventivas, evitando el contacto prolongado con aves silvestres o de corral y manteniendo a éstas, si es posible, en algún recinto interior, a fin de reducir el riesgo de contacto con animales infectados; además, en caso de pandemia, sería recomendable establecer en las zonas de caza una veda temporal. Con todo, las administraciones deberían convocar de antemano y coordinadamente al sector interesado para informar y aconsejar, sin alarma, de todas las medidas adecuadas de prevención.

Fuente: La Nueva España

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