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Más sobre la Autovía del Cantábrico a su paso por Llanes

El Comentario.TV

16/01/2006

La Nueva España no se deja llevar por el juego de Trevín con El Comercio 16/01/2006

En el editorial del domingo, 15 de enero, anunciábamos que la guerra política entre PSOE y PP, a cuenta del trazado de la autovía del Cantábrico, a su paso entre Unquera y Llanes, y sus repercusiones en los negocios de la zona, estaba produciendo a su vez otra guerra, ésta de papel, un conflicto mediático, entre los dos principales periódicos de la comunidad autónoma. Esa idea, se ve hoy plenamente confirmada, con El Comercio volcado en vender la moto del trazado que siempre pretendió llevar al terreno Antonio Trevín Lombán, un trazado que libera la Ería de Andrín, al lanzar la autovía hacia el sur, con un enorme daño medioambiental, paisajístico e histórico, dejando visto para sentencia uno de los más sabrosos y jugosos solares de la costa asturiana: el valle de Mijares, entre San Roque y Andrín.

El juego de la manipulación.

El que quiera comprobar cómo se desarrolla un conflicto por el control de la información, puede contemplarlo hoy, a las mil maravillas, en los diferentes tratamientos que dan ambos medios a lo que en el fondo es el mismo problema. Analizando ambos enfoques, se percibe perfectamente cómo se juega esa guerra de papel, que culminará en una semana, con el congreso del PP de Llanes, que se va a convertir en todo un acontecimiento regional, por su trascendencia para las próximas elecciones municipales y autonómicas. En este conflicto, ambos periódicos, se juegan lo que se juegan siempre a diario, la conquista paulatina de los lectores de la zona (la batalla de la difusión de los periódicos se libra por barrios), aparte de la guerra de la credibilidad.

Nuestra impresión es que en este caso concreto, El Comercio tiene esa batalla por la credibilidad perdida de antemano, pues el nivel de manipulación que demostró en sus ediciones del sábado y el domingo, lanzando de manera sibilina la propuesta de cambio de trazado para Unquera-Llanes, se ve ampliamente confirmado hoy, al incluir en su sección de Asturias, un presunto reportaje, con el que se pretende presentar lo que sería la alborazada respuesta de los vecinos de la zona, ante la noticia de la decisión sobre el cambio. Resulta, no ya tendencioso, sino ridículo. El domingo, una entrevista con la alcaldesa de Llanes, Dolores Campillo, en ese mismo periódico, nos venía a contar, poniéndose la venda antes de la herida, que «La autovía jamás se paralizará, aunque haya recursos judiciales».

El Comercio empezó la operación el sábado.

El Comercio lanzaba, a su manera, el sábado, la noticia: Según pudo saber EL COMERCIO, el documento se inclina por la denominada alternativa Sur. Al parecer, este trazado es el que menos problemas plantea desde el punto de vista medioambiental, ya que la alternativa Norte, de ejecución más sencilla, afectaría al Paisaje Protegido de la Costa Oriental. Además, Fomento ya había mostrado su preferencia por la opción Sur y, además, ya ha comprobado la viabilidad del trazado.

Previamente, el viernes, La Nueva España había denunciado el retraso injustificable en la decisión: El Ministerio de Medio Ambiente excede ya en nueve meses el plazo legal para tramitar el tramo Unquera-Llanes de la Autovía del Cantábrico. El departamento que dirige Cristina Narbona recibió el estudio completo de la autovía en enero de 2005. Según la normativa vigente, tenía un plazo máximo de 80 días para formular la declaración de impacto ambiental (DIA), último paso antes de elaborar el proyecto de construcción. Un año más tarde, la DIA no se ha formulado. Es el enésimo retraso de un tramo que debió abrirse al tráfico en el año 1995 y que ni el PSOE ni el PP han sido capaces de ejecutar.

Trevín juega un juego muy peligroso.

Da la impresión de que por parte de Trevín, que sin duda está manejando los tiempos de los ministerios, se está jugando muy fuerte, más fuerte quizás, de lo que conviene al presidente Vicente Álvarez Areces y por supuesto al secretario general de los socialistas asturianos, Javier Fernández, al que por cierto también publican hoy, en el diario gijonés, una especie de reportaje, a cuenta de unas declaraciones que al parecer realizó sobre el estatuto asturiano, que más parece que le estén haciendo la pelota en esta trifulca, que otra cosa, pues lo cierto es que son unos comentario blandiblú que carecen de interés real, en un momento en el que nadie habla aquí del asunto.

El hecho de que el tramo Unquera-Llanes se haya retrasado tanto, después de años de batalla, como para echar un año en el Estudio de Impacto Ambiental, hasta excederse en nueve meses su plazo, tiene una doble lectura. De una parte están, obviamente, los movimientos de Trevín para cambiar la decisión que ya había tomado en su momento Magdalena Álvarez, de continuar con la solución decidida por Francisco Álvarez-Cascos, pero también hay que tener en cuenta otro factor, que es el que denuncia, a su vez, La Nueva España de ayer y de hoy, como es, que al indiscutible retraso que ya acumula esta autovía por sus problemas judiciales, habrá que añadirle ahora la ralentización general de las obras del Ministerio de Fomento en Asturias, por la caída de la inversión.

La ralentización de las obras en toda Asturias es un hecho.

Ahí es donde la idea diabólica de Trevín de convertir este retraso de ahora, en una consecuencia de la guerra política de antes, no va a salir bien, porque La Nueva España ya está denunciando las cosas como son, es decir, que los retrasos son retrasos y la caída en la inversión es una caída en la inversión, y lo demás milongas: Fomento ha reducido en dos años 133,10 millones de euros (22.146 millones de pesetas) su inversión en la Autovía del Cantábrico en Asturias. Los datos están sacados del propio Ministerio de la socialista Magdalena Álvarez y del proyecto de Presupuestos para este año elaborado por el Ministerio de Hacienda.

Estamos, en definitiva, ante una batalla muy complicada, en la que Trevín se está enredando más de la cuenta, pues probablemente se esté excediendo en su papel como Delegado del Gobierno, al intentar cargar en la cuenta del viejo conflicto judicial y político del tramo Unquera-Llanes, lo que es una evidencia que salta a la vista de cualquier observador desapasionado, por más que las cifras como las que aporta La Nueva España a cuenta de los informes del Ministerio de Fomento vengan a ratificarlo: cualquier observador imparcial que haya seguido los ritmos de trabajo en inversión en las carreteras del Estado, en los últimos dos lustros, concluye que el ritmo de las obras ha caido en Asturias en picado, desde que Magdalena Álvarez es ministra y José Luis Rodríguez Zapatero su presidente. Lo demás, insistimos, son canciones.

Fuente: La Voz del Occidente

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