El plan lácteo se ha hecho pensando en Galicia porque es donde está peor la ganadería
María José IGLESIAS
17/06/2005
«Los lagareros tienen que ponerse las pilas»
«El Ministerio apoyará la promoción de la sidra con la condición de que haya campaña y buen producto en el mercado de forma simultánea»
Santiago Menéndez de Luarca, subsecretario del Ministerio de Agricultura, reconoce que el primer año de legislatura ha sido «complicado» para el campo español. Menéndez de Luarca, que fue consejero de Medio Rural en Asturias durante la pasada legislatura, confía en que el nuevo plan de reconversión del sector lácteo ayude a los ganaderos que realmente quieren seguir en el sector. Además, reconoce que el plan se ha diseñado con la vista puesta en Galicia, la región que peor situación presenta en cuanto a dimensión de ganaderías y distribución de cuotas. También exhorta a los lagareros a «ponerse las pilas» para mejorar y promocionar la sidra.
-¿Las marcas de calidad para los alimentos y productos asturianos están sirviendo para dinamizar la actividad agroalimentaria en la región?
-Yo creo que no sólo las marcas sino el conjunto de la industria agroalimentaria está realizando un importante trabajo. A veces, igual se va más despacio de lo que a muchos les gustaría. Es necesario desechar la idea de que la Administración lo resuelve todo. Aún recuerdo las estúpidas polémicas en torno a las etiquetas de las botellas de sidra. Al final se hizo y no pasó nada.
-La ministra Espinosa prometió apoyar una campaña para promocionar la sidra. ¿Ya hay fechas?
-El Ministerio respaldará la campaña, con la condición de que haya campaña y buen producto en el mercado simultáneamente. No podemos quedarnos en decir lo buena que es la sidra, para eso no hace falta promoción.
-¿Aviso a los lagareros?
-Tal vez sea un aviso para que se pongan las pilas. A ellos más que a nadie les tiene que interesar vender el producto. Asturias, en su conjunto, tiene que superar ese pesimismo tan asentado.
-El primer queso gamonéu con denominación de origen ha salido, por fin, al mercado. ¿Se siente orgulloso de haber impulsado la marca durante su etapa en Asturias?
-Tengo la medalla de oro del gamonéu y del afueg'al pitu. Me encanta ver cómo estos quesos van evolucionando en el mercado. El tema de las cabañas del puerto tendrá que arreglarse, por el bien del queso y del paisaje. La conservación no puede negar la evolución. No hay motivo para que las cabañas no tengan fosa séptica y cuarto de baño o unas discretas placas solares. Sin pastores sí que cambiará el paisaje de los Picos de Europa, y no para bien.
-¿Cuál es realmente la reconversión del sector lácteo que persigue el Ministerio de Agricultura con el nuevo plan de abandono para el sector lácteo?
-Respecto al sector lácteo, primero en la Consejería de Medio Rural del Gobierno de Asturias y ahora en el Ministerio siempre he mantenido la necesidad de acometer una reestructuración. En realidad, lo que se ha puesto en marcha no es un plan de abandono, sino de reconversión. Son conceptos diferentes. Asturias fue pionera en el diseño de estos planes, que se han ido manteniendo con sucesivos gobiernos y han ayudado a redimensionar la producción de leche.
-Quedan apenas 4.400 ganaderías en Asturias. ¿El nuevo plan puede suponer otra desbandada en el campo?
-La productividad en el sector lácteo aumenta. No se pierde, a pesar de la desaparición de ganaderías. Lo que está claro es que la estructura de producción láctea tal como estaba hace diez años, con una media de nueve vacas por ganadería, no podía mantenerse.
-¿No piensa que tal vez están poniendo en bandeja el cierre de más ganaderías?
-El cierre de ganaderías tampoco es bueno por sí mismo. Se trata de llegar a un equilibrio. Está claro que la labor que se ha hecho desde Asturias con los ceses anticipados en el campo es un ejemplo para otras regiones que han imitado el modelo. En Asturias se han firmado convenios por importe de 24 millones de euros para financiar las prejubilaciones. Con eso se demuestra nuestra voluntad de ayudar a la reestructuración del sector. La cuota media en Asturias se acerca a la que prevé el plan ministerial, que son 177.000 kilos por ganadería. No quiero decir que ésa sea una cantidad definitiva, la media se va moviendo. Para eso son los planes, para reestructurar, no para dar ayudas indiscriminadas a los ganaderos que se van.
-¿El Gobierno central coarta la libertad de mercado cerrando a los ganaderos la posibilidad de que se compren y vendan cuotas lácteas entre particulares?
-Me parece equivocado que alguien acuse al Ministerio de ir contra el libre mercado cuando ya estamos hablamos de un mercado contingentado. O se admiten las cuotas o no se admiten.
-Porque se trata de un mercado intervenido...
-Claro que esta intervenido el mercado de cuotas lácteas, ¡estaría bueno! No pueden darse licencias de producción para que la gente juegue a la especulación.
-Tal vez esta nueva filosofía llegue un poco tarde. ¿No cree?
-Probablemente. Ya me hubiera gustado que en los años anteriores el Gobierno español hubiese tomado medidas de este estilo. Es prácticamente una de las últimas oportunidades de reestructurar el sector antes de que entren en vigor los nuevos sistemas de ayudas de la PAC, desligadas de la producción y unidas a la cuota que los ganaderos tengan en el año 2006.
«El plan lácteo se ha hecho pensando en Galicia porque es donde está peor la ganadería»
-¿Con tanto cierre de ganaderías, el campo será muy diferente dentro de diez años?
-El campo será diferente, eso seguro. Pero el riesgo de despoblación sería mayor sin un plan de restructuración para que la producción de leche sea rentable para quienes se quedan. También me parece bueno que la cuota deje de ser ese falso El Dorado en el que se había convertido en estos años.
-¿No teme que el paisaje quede irreconocible si desaparece la actividad agraria?
-Es evidente que nuestro paisaje evoluciona continuamente. Quien no quiera verlo así y pretenda conservar un fotografía estática de los años sesenta, pues lo tiene muy mal.
-Se dice que el plan de reconversión láctea se ha hecho pensando en Galicia y en sus elecciones.
-En términos cuantitativos y por desgracia, claro que sí, porque las ganaderías de Galicia son las que peor están, en general muy por debajo de la media de cuota. Asturias y el resto de la Cornisa no están mucho mejor. En toda la Cornisa es donde debería fijarse cualquiera actuación en materia láctea. Cada uno interpreta el plan a su forma. Por ejemplo, la Xunta dice que está hecho contra los intereses de Galicia...
-Usted no estará de acuerdo.
-Yo pienso que vamos a dar a muchos ganaderos una de las últimas oportunidades para que adquieran cuotas a precios razonables. Como dicen los ingleses, «cuando pasan rábanos, cógelos». Es lógico que un plan de reconversión láctea se aplique en las zonas en las que se produce leche, igual que las autovías se construyen donde no las había antes. Sería ilógico hacerlas donde ya existen magníficas carreteras.
-¿Desde las ciudades se proyecta una visión egoísta y poco realista del mundo rural?
-Los habitantes del campo tienen tanto derecho como los demás a disfrutar de buenos servicios. Es imposible pensar en una estructura de vida como la que se llevaba hace cuarenta años. Se ha evolucionado, y eso no puede verse como un fracaso. Cualquier foto de Asturias de principios de siglo XX refleja pobreza en el medio rural. Yo estoy convencido de que cualquier tiempo pasado fue simplemente anterior. Lo malo es que la sociedad urbana vea el medio rural como un lugar de fin de semana. Si no hay vacas y paisanos, no hay paisaje. Las ayudas, que mucha gente critica, no son más que indemnizaciones que esa gente recibe por vivir en ese medio. Por cierto, las ayudas europeas aumentarán el año que viene en Asturias, al incrementarse las subvenciones directas de la cuota láctea.
-Una buena noticia, pero ni así se logra animar a los jóvenes a quedarse en el campo.
-Es una de nuestras preocupaciones. De hecho, jóvenes y mujeres cuentan con ventajas para incorporarse al campo. De todas formas, si se toman los últimos años, la pirámide de edad tiende a igualarse en su base. No debemos ser tan pesimistas.
-¿Le preocupa la situación de la flota de cerco, con precedentes como la desastrosa costera de anchoa?
-La anchoa es una especie bastante cercana a nuestras costas. Lo que ha ocurrido con esta costera sí es un aviso, aunque no hablamos de una ciencia exacta. El mar es universal. Las especies se mueven y tienen ciclos. Hay muchas causas y con causas. El «Prestige» quizás tenga algo que ver. Los investigadores trabajan para aproximarse a lo que está ocurriendo. Cerrar el caladero es una cuestión delicada. Está claro que si los españoles no pescan en el golfo de Vizcaya los franceses también tendrán que parar.
-¿Servanda García lo está haciendo bien en la Consejería de Medio Rural?
-Mantengo unas magníficas relaciones con la consejera de Medio Rural, pero tengo como norma no opinar sobre la gente que ocupa cargos en los que yo he estado. Podría entenderse como una especie de «síndrome de Rebeca».