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Rubén Fernández es el hombre clave en cuyas manos está hoy el futuro de Valdés

Redacción

20/02/2005

Unas horas antes de sacar a la calle este número, el miércoles, 16 de febrero, hablamos con el hombre de la llave, el que más llamadas telefónicas y más presiones recibe por metro cuadrado de concejo

La casualidad o el destino, quizá ambos juntos, han querido que el futuro del concejo de Valdés esté , desde hace ya seis años, no en la decisión de los votantes cuando meten su papeleta en la urna, sino en las manos de un solo concejal. En efecto, en el año 1999 fue Gonzalo García Parrondo el que pudo decidir durante los cuatro años que duró el mandato, si gobernaban los socialistas, como así fue o si se le pasaba en cualquier momento el bastón de mando al candidato del PP , Joaquín Morilla García Cernuda. Posteriormente, tras las últimas elecciones, la voz cantante la ha tenido, hasta hace pocos meses el portavoz del PP, Joaquín Morilla, que acabó cerrando una especie de pacto de gobierno con el alcalde del PSOE, Juan Fernández Pereiro. Pero ahora, tras la dimisión de unos y el cambio de otros, el hombre llave, el que tiene en sus manos el que el alcalde pueda o no urbanizar el campo, cambiar las vacas por asfalto, y dar a los núcleos rurales un aspecto muy distinto de aquel al que estamos habituados, es el concejal del PP Rubén Fernández, que tras abandonar su grupo, se ha unido a Joaquín Morilla constituyendo un dúo de no adscritos.

Hemos querido incluir en este número, una hora antes de salir para la rotativa, cuando el periódico ya estaba prácticamente maquetado, las palabras de quien puede decidir incluso quién seguirá gobernando en Valdés si las cosas se ponen feas.

- Usted es consciente de lo que piden los vecinos de Otur y del resto del concejo.

- El plan de urbanismo no se puede echar abajo a estas alturas .

- Pero usted ha firmado un documento en el que le exigen al alcalde, lo vecinos y usted, que se reúna con ellos y que lleguen a un acuerdo. ¿Qué pasará si el alcalde no recibiera a los vecinos?

- Eso no va a ocurrir. Yo estoy seguro de que el alcalde recibirá a los vecinos y llegará a un acuerdo con ellos como llegó en Barcia y en Cadavedo.

- Los vecinos han pedido, para mantener la fuerza, reunirse todos los responsables de las asociaciones, juntos, con el alcalde, quizá porque saben del interés del alcalde en romper su unión, que es donde radica su fuerza. ¿Cree usted que el alcalde accederá a reunirse con todos los presidentes a la vez?

- Todos a la vez, quizá sea mucho pedir, también puede reunirse con ellos de dos en dos, por ejemplo.

- Pero si el alcalde accede a sus peticiones, tendrá que retirar todas las urbanizaciones del campo y aumentar los núcleos rurales, que es lo que le van a pedir, lo que le van a exigir.

- Las urbanizaciones previstas en los pueblos las puede quitar todas el alcalde, pero se pueden hacer en la villa. Luarca puede y debe crecer.

- Pero no me ha respondido usted a mi pregunta fundamental. ¿Qué hará usted si el alcalde se niega a retirar todas las urbanizaciones que rechazan los pueblos, incluido el parque de la madera?

- No va a ocurrir eso, le insisto.

- ¿Pero si ocurriera?

- Entonces me vuelve usted a llamar, me entrevista y le contesto. Tendrá de qué escribir de nuevo.

- Perdone que insista, pero es ya la última pregunta: ¿Se atrevería usted a tomar una decisión en contra de la voluntad de su pueblo, el pueblo de Otur, y de otros muchos pueblos de Valdés?

- Yo nunca me opondré a la voluntad de mi pueblo.

Fuente: La Voz del Occidente

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