«El Ministerio no puede pactar los precios de la leche, pero queremos favorecer un acuerdo»
María José IGLESIAS
23/04/2006
«Sería interesante y beneficioso que se consensuara un contrato de precios base, lo que reduciría la incertidumbre de los ganaderos»
La ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa (Orense, 1960), es optimista ante el futuro del medio rural asturiano y asegura que el despoblamiento en las zonas ganaderas y agrícolas de Asturias no es tan preocupante como en otras zonas de España. A principios de este mes de abril, Elena Espinosa viajó a Somiedo, donde clausuró un encuentro sobre cultura campesina y biodiversidad y tuvo la oportunidad de conocer las prácticas de desarrollo sostenible que se llevan a cabo en el parque natural.
-¿Hacia dónde camina el medio rural asturiano, cada vez más despoblado y desmotivado?
-Entiendo la preocupación que suscita el riesgo de despoblamiento en el que se encuentran algunas áreas rurales españolas. Mantener un medio rural dinámico es indispensable para asegurar su supervivencia, sus funciones medioambientales y protectoras del paisaje. El Ministerio de Agricultura está trabajando en una ley para el desarrollo sostenible del medio rural que coordine los diferentes apoyos públicos que afectan a estas zonas, con el objeto de favorecer la creación de un tejido socioeconómico sólido que motive a la población a quedarse en el territorio. En esta tarea colaboramos nueve ministerios, con el fin de potenciar estas actuaciones.
-¿El abandono del campo por parte de los jóvenes es solamente una cuestión económica?
-La obligación de la Administración es apoyar con todas las herramientas posibles la incorporación de los jóvenes a las actividades agrícolas y ganaderas; al medio rural en general. Apostamos decididamente por la incorporación de jóvenes, que merecen prioridad, por ejemplo, en los repartos de cuota láctea o de derechos de vacuno ovino. También está el trato preferencial en el nuevo régimen de ayudas europeas de pago único o en la asignación y adquisiciones de derechos a los nuevos agricultores.
-Todos incentivos económicos.
-Sí, pero no nos fijamos sólo en esa parte. El problema de los jóvenes y el medio rural no es, en absoluto, una cuestión meramente económica. Los diversos indicadores socioeconómicos de las zonas rurales se sitúan por debajo de la media, tanto en materia de infraestructuras como en servicios sociales y culturales. Los jóvenes no son ajenos a ello y, por tanto, para fijar población en estas áreas es imprescindible una acción coordinada, basada tanto en cuestiones económicas que les permitan vivir y trabajar en las áreas rurales, como en aspectos sociales y culturales que consigan que esa permanencia en el mundo rural sea atractiva. Consolidar la población joven es una cuestión vital: es la única que garantiza la supervivencia de estas zonas.
-¿La situación de Asturias es excepcional o se enmarca en la tendencia del resto de España?
-Evidentemente, no, tiene rasgos propios. Pero tampoco es Asturias la comunidad con mayor riesgo de despoblamiento. Ciertas zonas del centro peninsular tienen densidades de población bastante más bajas e, incluso, pierden población.
-¿Será positivo para Asturias abrir de nuevo la compraventa de cuota láctea entre particulares?
-El Ministerio de Agricultura ha analizado con las regiones y los sectores implicados los efectos del plan de abandono lechero de 2005, así como las mejoras que habría que introducir para conseguir mayor efectividad. Las acciones que se decidan serán negociadas con todas las comunidades y se aprobarán en la conferencia sectorial, donde están representados todos los ejecutivos autonómicos.
-¿Qué mecanismos se articularán para compensar a la región?
-No podemos hablar de mecanismos de compensación para una u otra región, ni previos ni posteriores a la aplicación del plan de abandono de 2006. Una de las premisas será evitar la deslocalización de la cuota, de forma que un alto porcentaje de la cuota recuperada será asignada en la autonomía de origen con una importante flexibilidad en la utilización de los criterios de reparto.
-¿Puede darse por seguro?
-Quiero insistir en que no hay ninguna decisión tomada. Resulta prematura cualquier valoración sobre el alcance de una medida aún no adoptada. El nuevo período de cuotas lácteas está marcado por realidades como el régimen de pago único, que se solicita por primera vez en España; la ayuda láctea, que se desliga al 100 por ciento de la producción, y la reforma de la Organización Común de Mercados (OCM) del sector lácteo, que en julio de 2006 alcanza la tercera y penúltima etapa de su aplicación. Las medidas que se aborden en estos momentos son cruciales y deben adoptarse pensando en que nos han de llevar hasta 2007-2008 con estabilidad normativa y capacidad para mantenernos en el marco de una reforma que en esas fechas habrá alcanzado velocidad de crucero. Las opciones que finalmente se seleccionen como válidas serán públicas y estarán en el menor plazo posible. La cuota total recibida por los ganaderos asturianos desde el fondo nacional ha estado muy próxima al 80 por ciento de la abandonada en el Principado, cantidad muy similar a la que se hubiera recibido de haberse mantenido el funcionamiento tradicional de abandono y fondo. Además, los ganaderos asturianos presentan el índice mayor de toda España en cuanto a cuota recibida respecto a cuota solicitada previo pago, y que se sitúa por encima del 100 por ciento, concretamente en el 123 por ciento.
-Los precios de la leche en origen siguen a la baja. Destacados industriales han apelado a la responsabilidad de la Administración en la ordenación del sector.
-Los acuerdos los pacta cada industria por separado con los grandes ganaderos, de forma individual, o con algunos grupos de ganaderos más pequeños. La mayoría de los ganaderos carece de contrato estable a medio plazo, pues los contratos son mensuales, sin que se asegure el precio de su producto en el mes siguiente. La responsabilidad del Ministerio no puede ir más allá de impulsar y apoyar a las organizaciones interprofesionales, que deben ser el punto de encuentro para la discusión de los precios, como sucede en otros países de nuestro entorno. Y eso es lo que estamos haciendo: intentamos favorecer el acuerdo. Sería interesante y beneficioso un contrato de precios base, según determinadas condiciones. Supondría contar con un marco de precios estable y reduciría la incertidumbre del ganadero, pero la consecución de esos acuerdos no es responsabilidad de la Administración.
-¿El Ministerio de Agricultura está, al menos, dispuesto a mediar entre industrias y ganaderos para hablar de precios?
-El precio de la leche pagado al ganadero viene definido fundamentalmente por la relación entre la oferta y la demanda. Cualquier variación en el equilibrio entre ambas puede hacer cambiar la tendencia. El precio al que la industria paga resulta del acuerdo entre las dos partes. No es misión de la Administración intervenir. Es más, aunque quisiéramos, tampoco podríamos hacerlo. No debemos olvidar que el Tribunal de la Competencia no permite acuerdos, recomendaciones o decisiones colectivas de fijación de precios, pero sí podrían establecerse referencias que guiaran unos precios válidos para el productor y la industria.
«Queremos mantener el mayor número posible de ganaderías de leche»
¿Cómo se imagina la ministra de Agricultura el medio rural asturiano de aquí a diez años?
-Como un sector con futuro que sabrá adaptarse a las exigencias de calidad, profesionalidad y eficacia de las producciones, lo cual va a ser indispensable para contar con un sector lácteo competitivo en los nuevos tiempos de la globalización económica. Queremos mantener el mayor número posible de ganaderías de vacuno lechero viables. Trabajaremos sin escatimar esfuerzos para lograr este objetivo, apostando fuerte por aquellos profesionales que se hayan decidido a permanecer en el sector.
-¿Cómo animaría a los ganaderos a seguir su actividad en el campo?
-Pido a los ganaderos que mantengan la ilusión por su profesión y que persistan en seguir trabajando en el campo, como vienen haciendo hasta ahora. Creo que el medio rural asturiano será capaz de adaptarse a las nuevas condiciones que impone la política agraria comunitaria de la Unión Europea en el seno de un escenario claro de liberalización del comercio agrario.
-Es optimista sobre el futuro del campo asturiano...
-Soy optimista, ciertamente. Y no sólo imaginándome a Asturias dentro de diez años, sino antes. Las acciones que está llevando a cabo el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación auguran un futuro esperanzador. No sólo la futura ley de desarrollo sostenible del medio rural, sino acciones particulares para el Principado. El Consejo de Ministros autorizó precisamente a Agricultura la firma de un convenio con Asturias para fomentar el desarrollo de sus zonas de montaña. Este acuerdo permitirá abrir unas perspectivas muy positivas para el futuro de la región.
-La industria agroalimentaria asturiana se encuentra en una especie de edad de oro, de fuerte desarrollo.
-La industria alimentaria en Asturias tiene bastante importancia en el conjunto de la industria regional, y el sector lácteo es fundamental en la economía asturiana. Creo que la industria agroalimentaria asturiana tiene un buen futuro, basado en el aprovechamiento de los recursos naturales que tiene la comunidad autónoma. Sobre todo, destaca la elaboración de alimentos de calidad diferenciada. Asturias tiene ya una representación muy importante en denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas, que van desde los maravillosos y variados quesos asturianos hasta las carnes de ternera, las «fabes» y la sidra. Existen posibilidades de desarrollo en los productos derivados de la agricultura ecológica, en la que Asturias goza de una gran base de partida para su impulso. Quiero destacar asimismo el esfuerzo que está haciendo este Ministerio de Agricultura para el desarrollo agroalimentario del Principado. Durante el año 2005 transferimos, en total, 830.762 euros y en este 2006 vamos a transferir 843.762 euros para mejorar la transformación y la comercialización de los productos agrarios de Asturias.
Fuente: La Nueva España