Servanda García / Consejera de Medio Rural y Pesca: Asturias nunca hubiese tolerado la pérdida de su cuota láctea
ANDRES SUAREZ
24/04/2005

El PSOE denunció en su momento el oscurantismo del PP en la negociación de algunos proyectos, como la ley de desarrollo rural. ¿No ha caído el actual Gobierno en lo mismo con el plan lácteo?
Fue un proyecto inesperado. Quizás alguien pueda quejarse de que aparezca en el año previo al desacoplamiento de las cuotas lácteas, y puede que el sector no esperase un cambio tan profundo. Pero oscurantismo no ha habido, al contrario, más transparencia es imposible. Ha existido un trasiego de papeles y borradores entre el Estado y las comunidades autónomas, los sindicatos agrarios... De hecho, hasta el viernes anterior a la conferencia sectorial que aprobó el plan no recibimos el último documento, que incluía cambios importantes. Es posible que la cercanía de fechas con el tradicional comienzo de la campaña láctea y la necesidad de tomar una decisión haya presionado mucho a todos, pero oscurantismo no ha habido.
Pero el primer borrador del plan que llegó a Asturias despertó un cierto sobresalto.
Desde aquí siempre hemos advertido a Madrid que no tienen nada que enseñarnos en cuanto al modelo de cuotas lácteas, porque Asturias ha desarrollado buenos planes de abandono y cese anticipado. Por lo tanto, el modelo de cerrar el mercado y vender cuota a través de la reserva nacional y el fondo nacional nos parece bien.
¿Es una medida necesaria?
Sí, sobre todo si se tiene en cuenta la liberalización que promulgó en su momento el PP, que produjo un cambio muy brusco que provocó una salida muy importante de cuota de Asturias, que llegó a 15.000 toneladas en el primer año. Como se veía que esto iba a seguir, había que actuar. Asturias ya lo hizo en su momento, con una resolución del año 2004 que nos ha ayudado mucho a limitar esa salida de derechos. El ganadero es consciente de que no iba a tener la bendición del Gobierno a la hora de vender cuota a otras regiones, con lo que la situación ha mejorado.
Pero a nivel nacional seguía habiendo un problema...
Y por eso el ministerio ha visto que tenía que intervenir, buscando una fórmula que ayudase a asentarse en el sector a las pequeñas y medianas explotaciones, apoyándolas a la hora de comprar cuota. Y a los precios de mercado, de hasta un euro por kilo, no es posible. A ese precio sólo las grandes explotaciones tienen capacidad para crecer.
En cualquier caso, el primer borrador suponía la pérdida de 21.000 toneladas de cuota del último plan de abandono que correspondían a los ganaderos asturianos.
En un principio, el ministerio plantea unos topes máximos para conseguir cuota, y lo hace a través de los derechos que ya hay en la reserva y el fondo, lo que suponía unas 60.000 toneladas, de las que 21.000 eran asturianas. Esas primeras intenciones crearon recelos y suspicacias entre las organizaciones agrarias y las comunidades. Asturias, por ejemplo, dejó claro que jamás aceptaría algo así.
Pero al final ha habido solución.
Porque en una negociación siempre van cambiando las cosas. Si a nosotros nos retienen esa cuota, hubiéramos ido a los tribunales. Al final, y como siempre ha ocurrido, el 80% de esas 21.000 toneladas regresarán a Asturias, lo que supone 17.000 toneladas. Y no sólo hemos conseguido que esa cuota vuelva, sino también que se reparta en base a nuestros criterios.
¿Qué otras mejoras se han conseguido?
En cuanto al futuro reparto de cuota del nuevo plan, se tendrá en cuenta de forma especial a las explotaciones ubicadas en zonas de montaña, y también se valorará la dependencia que cada territorio tiene del sector lácteo. Son puntos que permitirán estar bien situados a los ganaderos a la hora del reparto.
La idea general del plan prohíbe a los ganaderos comerciar con algo que es suyo, con la obligatoriedad de pasar por el Estado. ¿No es una postura muy intervencionista?
Comprendo que para el sector se trate de un cambio muy profundo, y que el ganadero piense: "Algo que es nuestro, y nos quitan de...". Pero no existe pérdida patrimonial alguna, porque el Estado comprará la cuota a entre 0,50 y 0,70 euros por kilo, un precio muy bueno. Hay que enfriar el coste de la cuota, y eso sólo se puede hacer a través del Estado. Además, aquellos ganaderos que se quedan en la actividad podrán comprar a un buen precio, y además obtendrán cuota gratuita, así que se trata de una buena solución.
Donde hay rebaños de ovejas no pueden estar los lobos
Da la sensación, a la luz de los últimos acontecimientos, que Medio Rural y Medio Ambiente discrepan en profundidad sobre el futuro del lobo.
No, no es así. Quizás la sensibilidad es más acentuada en nuestro caso porque estamos más cerca de los ganaderos, que son quienes sufren los daños. Y no sólo son consecuencias económicas. He visto llorar a ganaderos que habían perdido cabras y ovejas por culpa de los lobos, y eso no se palía únicamente con el pago de los daños. Pero desde Medio Ambiente también hay una sensibilidad que es mayor en esta legislatura, y eso es algo que la gente del campo valora.
Pero las diferencias existen.
Hay un plan de gestión del lobo que decide las actuaciones a adoptar. Se ha establecido que el Cuera sea libre de lobos, pero los ganaderos ya quieren que mañana no haya ni un ejemplar en toda la sierra. En último término, no creo que haya opiniones distintas en la administración, porque se está dando solución a los problemas. Es cierto que exigimos que esas soluciones sean más rápidas, pero es un tema difícil y sensible.
Las últimas declaraciones del director general de Ganadería en este sentido, hablando de que el lobo sea una especie cinegética, ¿no han contribuido a crear cierta confusión?
A este respecto digo lo mismo que dicen muchos ganaderos. Al lobo hay que darle una solución, porque no puede estar donde está la cabaña de ganado menor, es incompatible. No puede haber ovejas, cabras y lobos en un mismo espacio, porque son antagónicos. Necesitamos al ganado en los pastos porque hace paisaje y crea medio ambiente. El lobo debe estar en aquellos espacios donde no está el hombre y los animales. Eso no se consigue en dos meses, pero habrá que dejarlo claro en esta legislatura.
Un último tema es el de los veterinarios. ¿Hay o no un principio de acuerdo?
La consejería presentó un documento que los veterinarios calificaron de muy positivo, pero dos días después nos trajeron otro texto completamente diferente con algunas consideraciones que son inasumibles para nosotros. En la próxima semana habrá otra reunión para tomar una decisión que ya debería ser definitiva.
Sí, porque la huelga sigue en activo, y sin visos de finalizar.
Creo que los veterinarios deberían tener un gesto en este sentido, porque si estamos negociando, no deberíamos estar bajo una huelga que supone una fórmula de presión. Hasta ahora, las buenas intenciones sólo han llegado desde nuestra parte.
Un conflicto tan puntual como éste, ¿no se ha sobredimensionado en demasía?
Totalmente. En esta administración hay muchos colectivos con problemas, y son igual de simpáticos y fuertes que los veterinarios. Desde el Parlamento y la Administración se buscan soluciones a este problema, pero imagino que habrá otros colectivos que dirán: "Nosotros también queremos la misma solución". Y eso crea situaciones difíciles.