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«España tiene importantes carencias en el cumplimiento de los derechos humanos»

Irene ALONSO

03/02/2006

«Una detenida negra o árabe tiene altas posibilidades de violación o tortura»

«Este jardín debe de ser muy bonito en primavera. Pero todavía no lo he visto», comenta Carlos Villán Durán, presidente y fundador de la Asociación Española para el Desarrollo y la Aplicación del Derecho Internacional en los Derechos Humanos, en su casa ovetense. Experto en derechos humanos de la ONU, su retiro es reciente y en su casa, aún en obras, se pueden encontrar huellas de los viajes que realizó durante veinte años a algunos de los países más pobres del mundo: cuadros, figuras o fotografías que, aclara, «no tienen mucho valor artístico», pero sí emocional.

-¿Cómo surge la Asociación para el Desarrollo de los Derechos Humanos que preside?

-Surge a iniciativa mía hace un par de años. Trata de agrupar esfuerzos dispersos por todo el territorio español, de gente que tiene interés por el desarrollo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Es una especialidad dentro del Derecho relativamente nueva, que en España todavía no se conoce lo suficiente y que no se estudia en las universidades. Es poco conocida; sin embargo, esta disciplina tiene un impacto muy importante por su aplicación práctica en el contexto interno, para cubrir las necesidades en derechos humanos del Estado español.

-¿Hay entonces carencias en en ese sentido?

-Muchas. España es un país democrático que pertenece perfectamente al área europea y que está entre los países privilegiados del mundo en lo que se refiere al Estado de derecho. Sin embargo, España tiene graves carencias en materia de derechos humanos.

-¿Cuáles son ?

-No afirmo que en España se dé de forma sistemática, felizmente no es el caso. Pero hubo y hay denuncias persistentes y concretas de violaciones graves del derecho a la integridad física y moral de las personas detenidas: de tortura y malos tratos. Hay incluso casos específicos por los que España ha sido condenada internacionalmente. La tortura y los malos tratos no sólo se dan en el marco de la lucha antiterrorista contra ETA, que es el fenómeno clásico en España, se han denunciado también en fenómenos relacionados con la inmigración, en particular con ilegales o irregulares. Cuando se trata de una mujer, y más si es negra o árabe, las posibilidades de que sea objeto de sevicias, torturas o incluso de violación cuando es detenida son muy altas. Hay muchas denuncias de esa naturaleza, con un componente de discriminación contra la mujer y de discriminación contra el inmigrante.

-¿Qué se debería hacer?

-Hay un problema importante de formación de los cuerpos de seguridad del Estado. Muchas personas no tienen la capacitación profesional adecuada para saber tratar a los detenidos. Se debe dar una formación en derechos humanos: en qué consiste el derecho a la integridad física, la prohibición de la tortura y malos tratos, qué comportamientos puede y no puede realizar. Ahora se imparten programas de formación práctica, pero en muchas ocasiones no son suficiente.

-¿Cree que la población ve estas situaciones?

-Determinados sectores de la sociedad española sí son conscientes de estos problemas. Lo que sucede es que los medios de información no les conceden la atención oportuna, sólo se atiende a casos llamativos como el de Roquetas de Mar, donde hubo una gran cobertura mediática. En ocasiones, cuando no hay una lectura política, cuando se trata de maltrato al «chorizo» o al «sin papeles», la sociedad no está suficientemente sensibilizada.

-¿Es un problema específicamente español?

-Estos días está muy presente lo que se llama deslocalización o subcontratación de la tortura. Un informe del Consejo de Europa prueba que efectivamente los gobiernos europeos conocían del tráfico de vuelos ilegales de la CIA por territorio europeo, transportando ilegalmente personas detenidas, llevándolas a destinos donde sabían que iban a ser víctimas de torturas y malos tratos. Este fenómeno se trata de justificar bajo el lema de la eficacia de la lucha contra el terrorismo, pero lo que consigue en realidad es exacerbar más las tensiones internacionales y radicalizar más a quienes piensan que los problemas se solucionan con terrorismo.

-¿Qué otros derechos fundamentales se violan en España?

-Si se considera desde el punto de vista de los colectivos vulnerables, hay grandes carencias en España, como en otros países de la Unión Europea. En España tenemos ocho millones de pobres, de excluidos de un tratamiento digno en su vida, se está violando su derecho a una vida digna.

-¿Se piensa automáticamente en el Tercer Mundo cuando se trata de derechos humanos?

-Si en España hay carencias, en el Tercer Mundo hay supercarencias, todo está muy multiplicado. Pero aquí tampoco vivimos en el mejor de los mundos posibles. Hay otros grupos vulnerables importantes en el país, como son los niños o las mujeres, o los trabajadores inmigrantes, y sobre todo cuando no tienen papeles.

-¿Cuáles son las herramientas de lucha?

-En el plano internacional hay muchos mecanismos de denuncia de estas violaciones. Pero también en el ámbito interno de los estados hay mecanismos, y la sensibilización de la sociedad no es el menos importante. Este Gobierno ha tenido una sensibilidad social con muchos de estos problemas. La ley de violencia de género es un paso adelante importante. Y la ley que abrió las vías de la regularización a los indocumentados también ayuda a reconocer los derechos de un colectivo. No se ha hecho todo lo necesario, pero se está yendo adelante. España está a punto de ratificar un protocolo de Naciones Unidas contra la tortura que supondrá un paso importante en el compromiso gubernamental para erradicar la tortura y los malos tratos, porque este protocolo permitirá establecer un mecanismo de prevención, supeditado a la ONU.

Fuente: La Nueva España

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