El alto valor del suelo complica la ordenación del territorio
María ALONSO
08/05/2006
«La vida campesina tiene unas limitaciones que hacen que sus habitantes prefieran las ciudades»
Es uno de los grandes maestros de la Geografía española. Con un trabajo que recorre una temática muy variada, Francisco Quirós Linares, catedrático de Geografía de la Universidad de Oviedo, lleva cincuenta años analizando los cambios de España y Asturias. Director de más de veinte tesis, los que han trabajado con él destacan, además de su amplia obra, su magisterio oral. Durante su estancia en Oviedo ha creado una potente escuela dentro de la geografía española que tiene proyección internacional. El Paraninfo de la Universidad de Oviedo acogerá el próximo viernes, a las 5 de la tarde, un acto de homenaje al catedrático.
-¿En qué año llegó a Asturias y cómo encontró la región?
-Llegué en 1970 y la Universidad era muy pequeña, con muchos profesores que llegaban y se marchaban porque era una Universidad periférica, marginal. Había pocos que echasen el ancla. El interés estaba en el alumnado, que tenía muchas inquietudes y eso le daba una vida y una proximidad con ellos que ahora no es tan evidente. Cuando llegué aquí, había muy pocas cosas realizadas desde el punto de vista geográfico sobre Asturias.
-¿Desde el año setenta cómo ve los cambios habidos en la región?
-Lo que he observado es lo que observa cualquier persona, y son hechos comunes a la mayor parte de España, aunque de distinta forma. En estos años no sólo ha cambiado Asturias, ha cambiado el país porque nos hemos incorporado a Europa, y eso ha introducido unas reformas y un bienestar que antes no era tan evidente. De modo que la realidad actual tiene poco ver con la de hace treinta y cinco años. En cuanto a la ordenación del territorio, se ha generalizado mucho más. Los condicionantes de la ordenación no se modifican por actos voluntarios, porque requieren transformaciones profundas y ésas afectan al conjunto del sistema. Los condicionantes de carácter negativo en la ordenación siguen estando presentes. Y fundamental es el valor del suelo. Y como no es fácil intervenir en este campo porque las resistencias son enormes, pues tanto lo que se está produciendo en Asturias como en el resto de España está condicionado por esta circunstancia. A algunos les encanta que paguen un dineral por sus fincas y a otros les desagrada porque el resultado es la multiplicación de los adosados y la transformación del paisaje. Es una forma de destruir recursos que no sólo son de naturaleza material sino, fundamentalmente, ambiental. Aunque no es un consuelo, eso pasa aquí y en Soria.
-En el libro que se presenta el día de su homenaje aparece un trabajo suyo sobre la ciudad de Oviedo realizado en el año 1978. ¿Cómo era la ciudad entonces?
-Era una ciudad muy abarcable, pequeña. Mucho más parecida a lo que en un sentido dimensional y valorativo se llamaba capital de provincias. Ahora, como muchas ciudades de parecido tamaño, no sólo ha crecido sino que se ha hecho más compleja, tiene más funciones. Oviedo no es sólo la capital provincial, sino que es la capital regional, lo que representa un salto muy importante. Muchas cosas que se resolvían en la Administración central ahora se resuelven en Oviedo y eso implica funcionarios y servicios de toda clase.
-La concentración de la población asturiana en lo que ahora se denomina Ciudad Astur, ¿es un fenómeno compartido con otras regiones o en Asturias presenta realmente características realmente especiales?
-Para encontrar semejanzas baste pensar en Zaragoza y lo que representa en Aragón. En otros casos no es tan acusado, como por ejemplo en Castilla-La Mancha, donde no hay una polarización tan grande; pero es que es otro tipo de región. Hay polarización en las cabeceras provinciales y no en todas en la misma medida, pero el fenómeno de la concentración de los espacios urbanos es un fenómeno generalizado. El despoblamiento del campo viene de muy atrás. Empezó en los años sesenta y hay provincias en las que el campo está vacío. ¿Qué hay en el campo de Teruel o de Soria? La vida campesina tiene unas limitaciones que hacen que sus habitantes prefieran mayoritariamente los modos de vida y el trabajo urbanos. Por ello el campo sufre una discriminación, y eso se corrige mediante una política que exigiría inversiones importantes para acercar servicios y mejorar las condiciones de vida. Y aun así siempre habrá limitaciones porque habrá cantidad de aldeas de Galicia o Asturias que no podrán tener los mismos servicios que un núcleo urbano. Por ello esas realidades que vienen de otro tiempo son modificables dentro de unos límites. No sólo ha pasado aquí. En Gran Bretaña pasó antes que en España y en otros lugares ha sido después. Una de las diferencias es que en España se ha producido de forma muy brusca y en un plazo de tiempo más corto.
-¿Cómo ve la geografía en Asturias?
-Desde el punto de vista de los docentes, la veo bastante bien y mejor que en la generalidad de las universidades. Hay una diferencia: que aquí somos muy pocos aunque la calidad es bastante satisfactoria. Por otra parte, el sistema de enseñanza universitaria es un dislate y no permite dedicarle a la investigación el tiempo necesario. Los planes de estudios tienen sesenta asignaturas.
Fuente: La Nueva España