"Juanjo Mata"
14/02/2006
Fin a la
OCUPACIÓN
retirada de las tropas españolas de Afganistán y Haití

Los tiempos que corren
llevan el sonido
del glaciar que se funde,
del huracán y del tsunami.
de millones de intestinos agrietados por el hambre
de vísceras esparcidas y de cuerpos reventados por el negocio global
de políticos y obispos que cambiaron tribunas y altares
por lustrosos monstradores
de miles de millones de mercenarias palabras
de miles de millones de imágenes retocadas
para esconder la evidencia
para ocultar la verdad.
de chapoteo de patera
de tumor de obesidad....
pero eso sí... todo muy profesional
para recuperar el sentido común y para cerciorarse de que en el tiempo del apocalipsis es de idiotas ser moderado de izquierdas y de ignorantes ser de derechas...
Palabras de Darío
Octogenaria frescura
Se lanzó y perdió. El ganador del Nobel de literatura en 1997 contendió en la elección interna de la izquierda por la alcaldía de Milán. A punto de cumplir los 80 años, Fo se lanzó al ruedo con un discurso que nuestros políticos, tan dados a verse en el centro del centro, jamás se atreverían a pronunciar. Otro Nobel, José Saramago, se sumó al italiano de este modo: "Querido Darío, si hubieras nacido en mi país, te votaría como Presidente de la República..."
¡Si buscas un moderado, ten cuidado a la hora de votar por mí, porque conmigo se corre peligro!
¿Pero de verdad quieres un alcalde moderado?
El moderado es fuerte con los débiles y débil con los fuertes.
¡El moderado finge resolver los problemas sin afrontarlos!
El moderado se hace de la vista gorda ante la especulación inmobiliaria.
El moderado echa a los inquilinos de sus casas en el centro y después se las revende a los magnates de la especulación.
El moderado transforma en gueto la periferia.
El moderado acepta una escuela para ricos y una para pobres.
El moderado deja que la ciudad se vuelva más y más triste, y aplaude los rascacielos, donde no se ven
niños jugando ni gente pedaleando en bicicleta.
El moderado teme disgustar a los ciudadanos que cuentan.
Y no concede la palabra a los que no tienen voz.
El moderado jamás cambiará nada.
El moderado no resolverá el problema de la contaminación
de Milán, no salvará los pulmones setentones de los niños de 5 años.
El moderado no los librará del tráfico, del millón
de automóviles que, con sus pedorretas, han transformado la ciudad
en una cámara de gas.
Hoy, al parecer, no ser moderado es un defecto o un delito;
o bien un privilegio de los jóvenes.
¡Pero hacen falta muchos muchos años... para llegar a ser verdaderamente jóvenes!
Milán, si mi música te suena demasiado fuerte, entonces quiere decir
que te estás volviendo demasiado vieja.
No hay moderado que haya hecho historia,
como no hay moderado que haya ganado un Nobel.
¡Yo no soy un moderado!
Seré un alcalde que arriesgue.
Porque creo que el riesgo del cambio es la única respuesta correcta para quien invierte su voto en un proyecto para Milán.
Si se deciden a votarme, arriesgan mucho...
¡Se arriesgan incluso a encontrarse, finalmente, viviendo en una ciudad mejor!