Los concejos costeros cambian sus normas urbanísticas ante la llegada de la autovía
María ALONSO
24/09/2005

Municipios como Valdés, Navia, El Franco, Tapia y Castropol redactan sus nuevos planes para hacer frente al incremento de la construcción
La próxima llegada de la Autovía del Cantábrico está provocando cambios urbanísticos en la comarca occidental. La totalidad de los concejos costeros del Suroccidente, desde Valdés al Eo, están actualmente revisando sus normativas urbanísticas para prepararlas a los cambios que les deparará el futuro. Cudillero, con las normas aprobadas hace dos años, fue el primero en subirse al carro de la autovía, con la potenciación de sus núcleos rurales y la creación de unidades residenciales para la construcción de viviendas unifamiliares.
La llegada de la autovía ha multiplicado la actividad constructora en los concejos costeros del Occidente. La presión urbanística que ejerce la autovía es hoy una realidad que ya vivió el Oriente hace tres años. La revisión de las normas urbanísticas de los distintos concejos está perfilando un futuro costero marcado por la liberalización de grandes bolsas de suelo para la construcción de viviendas unifamiliares, adosados y construcciones de baja altura. La aprobación de las normas urbanísticas de Valdés está siendo especialmente complicada.

El Plan General de Ordenación fue aprobado por primera vez en abril de 2004, pero el rechazo generado y la oposición que presentaron localidades como Cadavedo, que luchó denodadamente por conservarse como núcleo rural, provocó que un nuevo documento remodelado fuese de nuevo presentado a Pleno y aprobado inicialmente el pasado 21 de julio.
Los que parecen no querer tener enfrentamientos con los vecinos a la hora de poner en marcha su ordenamiento territorial son los responsables municipales del Ayuntamiento de Navia. En el municipio han elaborado un «documento de prioridades» en el que señalan las características generales de su futuro planeamiento. Los vecinos están actualmente aportando las ideas que consideran oportunas y con todo ello se elaborará, según el teniente de alcalde, Roberto Santiago, un documento definitivo que sería aprobado como primer paso. En Navia abogan por la disminución de los metros cuadrados necesarios para considerar una finca edificable en la zona rural.
Si hasta ahora se necesitaban 2.500 metros o 1.250 para construir un chalé en buena parte del concejo, la intención del Ayuntamiento es rebajar el tamaño de la parcela edificable a los 1.000 metros cuadrados. Las que seguirían igual, en 600 metros, serían las parcelas que se encuentran en los núcleos rurales densos.
La idea de preservación de la costa varía mucho entre uno y otro concejo. En el caso de El Franco apuesta por que el núcleo que debe crecer sea la capital del concejo, La Caridad, donde se prevén construir aproximadamente 1.750 viviendas. Las nuevas normas que se aprobaron inicialmente la pasada semana también prevén el crecimiento de Valdepares, pero, en cambio, optan por la preservación de los distintos núcleos rurales en los que no se prevé un desarrollo urbanístico. Un desarrollo que prevé casi 3.000 viviendas en Tapia, que, a falta de la aprobación definitiva de sus nuevas normas urbanísticas, se perfila como uno de los concejos con mayor crecimiento urbanístico.
Uno de los municipios asturianos con mayores problemas es Castropol. En plena revisión de sus normas el documento abre la puerta a la construcción de 800 viviendas en el concejo. El principal problema es el desarrollo urbano de Castropol. Al final, las viviendas no podrán superar los dos pisos y tendrán que tener una tipología que se mimetice con el entorno. El más retrasado en la carrera es Vegadeo, con las normas paralizadas desde hace diez años por el deslinde de Costas.